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Prólogo:El día anterior.Editar

++++Nave de carga Aero-Irae. Camarote-Brracón de la escuadra Aquiles. 00:18 A.M.++++


El soldado del 191º regimiento de Urzak Lorek Varisok estaba nervioso, pensando en lo que sería su primera campaña seria.

-¿Lorek?-Escuchó decir a una voz femenina a su derecha.-¿Tú tampoco puedes dormir?

-No.-Respondió el guardia de forma seca y cansada.-Creo que es por el siguiente despliegue.

Hubo un corto silencio que duró casi un minuto completo.

-¿Es porque nos destinan a luchar contra rebeldes?-Preguntó finalmente la mujer.

-Sí...recuerdo las historias sobre el levantamiento de Tilkia V que cuentan los veteranos, y la verdad es que llegan a asustar.-Contestó Lorek de forma sincera.

-No te preocupes por ello.-Le contestó la joven desde su camastro.-Recuerda que hemos aguantado de todo.-Dijo con un tono mas animado.-Así que no te angusties y duerme, que como mañana nos toquen las prácticas de combate estamos jodidos.

El guardia se quedó unos segundos en silencio, mirando hacia el techo metálico del camarote de su escuadra hasta que todo se volvió negro y se durmió.

++++Nave de carga Aero-Irae. Camarote-Brracón de la escuadra Aquiles. 06:01 A.M.++++

El soldado se despertó cuando escuchó el ruido del molesto despertador de Varikov, que ya se había convertido en ese año en la señal para que toda escuadra que lo escuchara sonar se despertara.

-Dios-Emperador, que alguién rompa esa puta caja metálica.-Dijo el soldado Remulus, que se levantó de su camastro con su habitual mirada somnolienta a juego con su pelo enmarañado.

-Ya lo intenté, pero eso aguantaría hasta un pisotón de ogrete.-Contestó Anya de forma tranquila mientras hacía lo propio, atándose la bota del pie derecho de forma mecánica y tranquila.


Lorek se levantó y enfundó las botas, para despues incorporarse y acercarse a su casillero, siendo el segundo tras el sargento Logan, cuya cabeza rapada y perilla negra como el ébano le daban un aire de autoridad, corroborado por la cicatriz que le cruzaba desde la coronilla a la barbilla en diagonal, fruto de un enfrentamiento con los orkos en el que se llegó a hacer cierto nombre en su regimiento.

Lorek todavía escuchaba historias sobre su sargento a algunos veteranos.

Tomó su pistola láser y la colocó en la pistolera de su cinturón, para posteriormente tomar sus protecciones antifrag y comenzar a ponérselas.

-Sigo pensando en que no deberíamos llevar estas protecciones¿Habeís visto lo malas que son?-Comentó Robert Varikov mientras le pegaba un estruendoso manotazo al despertador, que había estado entonando la melodía del Gracía de Terra durante casi quince minutos.

Terminó de colocarse el peto cuando vio como el casillero de su derecha se abría, viendo el rostro claro como la nieve y la melena negra de la soldado Ragna Kodak, que miró a su vez al soldado con una sonrisa cansada y somnolienta.

Lorek sonrió a su vez mientras sacaba la gabardina de combate que le llegaba hasta casi los tobillos.

-Parece que pudiste dormir bien.-Dijo Kodak de forma animada mientras se ponía el peto antifrag sobre su camisa blanca de tirantes.

-Sí.-Respondió Lorek.-Al final los nervios se han ido.

-¿Nervios?-Interrumpió Remulus, que se estaba acomodando las hombreras antifrag reforzadas sobre la gabardina.-Pensaba que despues de pasar tus primeros cinco meses luchando contra orkos no le tendrías miedo a nada.

-Sí que le tengo miedo a muchas cosas.-Contestó el soldado Varisok.-Por ejemplo, me sigue aterrando verte la cara de cerca.

Todos los presentes se ríeron de forma natural, dando fin casi espontaneo a las conversaciones mientras los soldados se equipaban.

Cinco minutos despues seís soldados envueltos en gabardinas grises salieron de sus camarotes rumbo al comedor.

++++Nave de carga Aero-Irae. Comedor habilitado. 06:30 A.M.++++

El comedor de aquella nave de transporte estaba abarrotado de soldados de Urzak, puesto que esa nave de carga solo podía transportar hasta dos regimientos, siendo ambos del mismo planeta, cosa que hacía sentir a Lorek tranquilo.

Se acercó a la zona de autoservicio, dónde un servidor les daba a quienquiera que pasara delante de él una pasta blanca que parecía inundar junto a algo parecido a guisantes las bandejas de los soldados.

Cogió su bandeja y una cuchara, para plantarse cerca del servidor de cara compungida que le llevaba unas dos semanas sirviéndole la comida.

-Quiero un desayuno.-Dijo Lorek, viendo como uno de los brazos metálicos del servidor se introducían en la pasta blanquecina y sacaban una inmensa cucharada, que estampó contra la bandeja, de la cual a partir de entonces manaba un hedor exxtraño que le quitaba el apetito al guardia imperial.

Tras esto otra mano se introdujo en una especie de olla llena de No puedo saber si son guisantes y echó unos cuantos en la pasta blanca.

-Puede continuar, no obstruya la fila.-Dijo con un tono metálico.

Lorek puso mala cara y continuó, tomando una botela de agua Arrollos de Krieg y comenzando a buscar una mesa.

-¡Hey!-Escuchó decir a una voz familiar a su derecha, viendo a Lucius, que estaba jugando al Porek junto a otros dos soldados.-¡Necesitamos gente!¿Quieres unirte?

Lorek se quedó pensativo unos segundos hasta que sintió un leve codazo en la espalda.

-venga, vamos.Será divertido.-Dijo Ragna mientras se sentaba en la mesa junto a un soldado.

Lorek se sentó junto a una guardia de pelo corto negro y mirada encendida.

-Bien.-Dijo Lucius, que comenzó a barajar de forma rápida y profesional, para comenzar a repartir cartas rápidamente.-Es un juego a tres cartas, dos en la mesa, es a la jugada de mas puntos.

-¿Y a cuanto es la mano?-Preguntó Ragna de forma tranquila mientras hacía el sobreesfuerzo de tomarse una cucharada llena de la pasta blanca, coronada por dos guisantes.

-A veinte Centurs.-Respondió mientras terminaba de repartir la última carta.

++++Nave de carga Aero-Irae. Comedor habilitado. 06.57 A.M.++++

La partida estaba en su punto álgido cuando la sirena que señalaba el fín del tiempo lúdico y del desayuno hizo que todos se levantaran.

Lorek miró su  plato casi vacío con asco, para posteriormente levantarse y dirigirse junto a Ragna hacia su escuadra, que se reunió de forma eficiente, denotando ante el resto de escuadras que se reunían y salían su falta de efectivos, siendo dos menos que los ocho estandar del regimiento.

-Bien.-Anunció el sargento.-Id a buscar los rifles para las prácticas de tiro, el cabo y yo tenemos que ir a la reunión informativa, asi que no comenceís a dispara hasta que lleguemos.

Lorek contempló mientras salía del comedor como la gran mayoría de los soldados se dirigían hacia el arsenal para prepararse para las práctticas diarias de combate.

-¿Saes algo sobre nuestro próximo destino?-Preguntó Lorek mientras sacaba de un bolsillo de su gabardina una moneda de plata con el águila imperial en un dorso y una caja cuadrúpeda en el otro, para comenzar a juguetear con ella.-Porque la verdad es que esto me pone nervioso.

El sargento sinrió mientras le daba un fuerte golpe con la palma de la mano en la espalda, haciendo que el joven guardia casi cayera al suelo.

-Solo lo mismo que tú.-Dijo con un tono casi despreocupado.-Pero para eso van a informar a las escuadras del plan de batalla inicial. Para que sepamos más sobre nuestro enemigo.-Dijo mientras buscaba entre los bolsillos de su gabardina uno de sus famosos puros, encontrando uno y prendiéndolo con un mechero dorado con filigrandas decorativas imperiales, dejando salir un humo gris espeso y opaco al que toda su escuadra se había acostumbrado.

La pareja se unió a otros tantos hacia la sala de reuniones.

++++Nave de carga Aero-Irae. Sala de planificación estratégica B-12. 07.05 A.M.++++

Lorek estaba incómodo en ese lugar plagado de líderes de escuadra sentados, ya fueran solos o con cabos listos para tomar nota de lo que se iba a exponer a continuación.

Miró fijamente la holopantalla situada en la zona central, en la que un visioingeniero trasteaba para intentar arreglar su venerable espíritu máquina y conseguir que funcionara correctamente.

Mientras veía a los extraños hombres que eran los tecnosacerdotes trabajar vio como una figura vestida con una gabardina negra con hombreras doradas y un gran cúmulo de medallas y decoración ceremonial se posaba en el centro de la sala, dejando que todas las miradas se clavasen en ellas.

-Bién.-Dijo el hombre con un tono autoritario que sobrecogió al cabo.-Quiero que sepan a qué nos enfrentamos.

Pasaron unos segundos de silencio en el que el hombre y todos miraron fijamente la holopantalla, que, tras un par de golpes y hispazos aparentemente aleatorios provocados por el tecnosacerdote, se iluminó de azul, para posteriormente mostrar la imagen de un planeta.

-Este es Rubrak, un mundo imperial dedicado a la minería y el comercio, el cual suministra materias primas al resto del subsector.-Dijo, señalando el planeta de forma representativa y casi simbólica.-Pero recientemente sus gobernantes se han rebelado contra el gobierno imperial, matando a cualquier representante del Administratum y la Eclesiarquía según las últimas transmisiones de los Arbitres y demás fuerzas leales antes de que fueran exterminadas o capturadas.

Lorek se sobrecogió levemente, pensando en lo brutal que tenía que ser los sucedido en ese mundo para que la guardai local y los Arbitres no pudieran parar una rebelión local.

-Pero para eso estamos nosotros aquí.-Dijo con un tono renovado, posiblemente al ver a algunos de sus hombres desanimados, posiblemente para alentar a las nuevas incorporaciones tras la masacre que su regimiento sufrió durante años pasados.-Para devolver la luz del Dios-Emperador a este mundo y acabar con todo aquél que nos lo impida. Este mundo es gélido, con temperaturas máximas de diez grados y mínimas de menos treinta, asi que se desplegarán unidades de infantería y reconocimiento apoyada por sentinels y chimeras para intentar establecer un perímetro y arrebatar las posiciones mas precarias y débiles al enemigo.-Dijo de forma rápida mientras ponía un gesto compungido, al igual que algunos oficiales del regimiento que estaban entre las primeras filas.-Sé que muchos morirán en este asalto inicial. En estos últimos años el regimiento ha sufrido pérdidas inadmisibles que nos han llevado a hacer reclutamientos de emergencia y a lanzarnos a luchar sin casi poder sustituir el equipo dañado....-Dijo, Lorek miró a su alrededor, viendo como algunos asentían con solemnidad, posiblemente ne recuerdo a algún compañero o compañera caído en combate.-¡Pero nos sobrepondremos!...¡Llevamos mas de quinientos años luchando, ganando y sobreponiéndonos a cualquier reto, y esta no será nuestra última campaña!-Dijo de forma decidida.-¡Por el Emperador!

-¡Por el Emperador!-Bramó Lorek junto a la multitud de oficiales estratégicos y de linea de forma decidida, paraposteriormente aplaudir al coronel de su regimiento de forma decidida.

La situación se normalizó nuevamente, dándo tiempo a un oficial de comunicaciones llegar e introducir una unidad de datos en el holoproyector, que parecía estar en las últimas y funcionar solo por la presencia y trabajo del visioingeniero.

-Bien.-Dijo el hombre de ropas oficiales y ceremoniales.-Nuestras misiones son fáciles.-Dijo mientras volvía a señalar el mapa, esta vez dividido en dos pantallas cuadradas con una A sobre la de la izquierda y una B sobre el mapa de la derecha.-Estos son los sectores principales en los que se desplegarán los vehículos de combate principales y el grueso de las unidades para establecer en estos viejos emplazamientos de las tropas defenisvas locales unas cabezas de playa para que los regimientos que nos apoyarán tengan donde establecerse.

Varios subordinados comenzarona repartir entre oficiales pads de datos.

-Ten.-Dijo un hombre uniformado a Lorek a la par que le entregaba un pad de datos rectangular por el dorso, adornado con un relieve blanco del águila imperial.-Las instrucciones y objetivos de tu escuadra.

Lorek tomó el pad y miró a su sargento, que parecía igual de tenso que cuando perdía dinero...o una cicatriz nueva se sumaba a las que ya tenía.

Terminó de mirar a su superior cuando escuchó el ruido de decenas de personas levantándose, indicando que la reunión había terminado.

-¿Por qué se va todo el mundo?-Preguntó el cabo a su sargento mientras caminaba hacia la salida.

-Porque ya sabemos como van las cosas y lo que tenemos que hacer.-Dijo mientras le arrebataba el pad de datos al guardia, apra encenderlo y ojearlo.-Y con eso ya podemos entrar en combate.-Terminó, esbozando una tradicional sonrisa bravucona que reconfortó al soldado levemente.

++++Nave de carga Aero-Irae. Zona de entrenamiento de infantería designada como A1. 08.15 A.M.++++

-Escuadra Tactus.-Dijo el sargento Logan mientras se acomodaba su esapda sierra con la mano izquierda y miraba el pad de datos con los nombres de sus integrantes, a los que luego miró en fila.-Reportense ahora.

-Soldado Remulus Tarik.-Dijo un chico de mirada somnolienta ocultada bajo el casco gris pintado con una calavera con alas de águila.-Soldado raso.

-Soldado Robert Varikov.-Dijo un hombre de mirada seria y ojos de acero.-Soldado raso.

-Soldado Anya Raktor.-Dijo una mujer de ojos oscuros y mirada decidida.-Soldado raso.

-Soldado Ragna Kodak.-Dijo la mujer de rostro blanco como la nieve y melena negra como el ébano.-Francotiradora de la escuadra.

-Cabo Lorek Varisok.-Dijo con un tono decidido el hombre de ojos anaranjados y salvajes.-Cabo de la escuadra, portador del arma especial designada.

El sargento sonrió mientras tachó el último nombre y señalaba con su dedo izquierdo hacia unas placas metálicas con forma de personas a mas de veinte metros, finalizando con una a mas de cincuenta.

-Prácticas de tiro.-Dijo seriamente mientras guardaba el pad de datos en un bolsillo.-El objetivo es darle, pónganser las máscaras antigás para terrenos adversos y disparen.-Dijo mientras se acercaba a una mesa llena de máscaras y se apoyaba.-Por orden de presentación cojan una máscara, apunten con sus armas y disparen tres veces, la tiradora una y el cabo otros tres disparos con el rifle láser de...varikov.

Remulus se acercó, quitándose el casco y poniéndose una máscara, dándole un aspecto parecido a los de un korp de Krieg, para posteriormente acercarse con su rifle láser a la posición de tiro y disparar tres tiros.

Solo se escuchó un sonido metálico.

Salió de la posición de tiro justo cuando Robert llegaba, destacando con sus dos metros de altura y su rifle láser clase Tracia, disparó tres tiros, escuchándose otro sonido solitario de impacto.

La soldado Anya miró casi con superioridad a Robert, al que sacó la lengua burlona mientras caminaba a tomar su máscara, que parecía sentarle extrañamente bien.

-Ahora mirad y aprended.-Dijo mientras se posicionaba y disparaba, impactando dos veces y fallando el tercero.

Ragna miró a su compañera mientras terminaba de colocarse su máscara, que tapaba su cara tersa y blanca como la nieve y la sustituía por la oscura máscara antigás de terrenos adversos, cuyo parecido con una calavera humana, pese a ser puramente decorativo, seguía inquietando a Lorek.

La soldado se acercó y alzó su rifle largo, ajustando levemente la mirilla, para después disparar, ecuchándose un sonido metálico.

Demostró otra vez por qué era la francotiradora de la escuadra.

Lorek miró la escena con tensión, para luego tomar el rifle láser que su compañero le proporcionó y luego colocarse la máscara, que le daba una sensación de agobio dificilmente superable.

Miró a través de los cristales de la máscara,que parecían los ojos cristalinos de una calavera.

Alzó el rifle láser y disparó cuando la mira pareció alinearse y disparó tres veces, sin notar practicamente ninguno de los disparos, fruto del a efectos prácticos inexistente retroceso de los disparos del rifle láser.

Lorek sonrió cuando esuchó por primera vez en toda su historia como guardia los tres sonidos metálicos.

Y luego los aplausos de toda la escuadra. Incluidos los de su sargento.

Se giró mientras se quitaba la máscara, mostrando un rostro joven y salvaje inundado con una sonrisa de incredulidad.

Se acercó a la mesa para devolver la máscara, viendo como el resto de la escuadra sonreía desde allí.

Posó la máscara en la mesa, sintiendo la fuerte y característica palmanda en su espalda que Logan le proporcionó.

-Bien hecho,soldado Varisok.-Dijo con una voz alegre mientras se alejaba junto a casi toda la escuadra hacia el ring de combate.-Ahora prácticas cuerpo a cuerpo.

Lorek caminó tras dejar el rifle láser en la mesa junto al resto de armas de la escuadra, para sentir a los pocos pasos como su mano derecha enfundada en su guante negro con nudilleras de púas metálicas se entrelazaba con la mano derecha de Ragna, que lo miró sonriente mientras caminaban hacia el ring, situado a la misma distancia que la diana para francotiradores.

-Lo has hecho genial.-Dijo Ragna de forma tranquila.-Ya sabes lo que dicen, que los soldados que hacen una salva perfecta en las prácticas de tiro antes de un combate tienen suerte.

-Estoy contigo aquí y ahora.-Contestó Lorek devolviendole la sonrisa.-Diría que esta es toda la suerte que necesito.

Ambos se miraron durante un par de segundos, para luego fundirse en un beso.

Se separaron a los pocos segundos, para luego separar sus manos y correr hacia el ring, en el cual sus compañeros habían comenzado a luchar.

++++Nave de carga Aero-Irae. Camarote-Brracón de la escuadra Aquiles. 09:13 P.M.++++

Lorek volvió antes que el resto del comedor, sintiéndose cansado hasta límites insospechados, y tenso cuando recordó que su sargento le levantó la mano izquierda y dijo ante toda la escuadra:¡Este suertudo va a llevar rifle de plasma!

-Hay que joderse.-Dijo en voz alta para sí mientras se acercaba a su casillero, el cual abrió, dejando ver una pequeña cámara de metal completamente vacía, en la que comenzó a dejar la máscara de combate que le habían dado en el arsenal, al igual que su gabardina y su armadura antifrag, hasta que por fin le comenzó a parecer un casillero.

Se quitó la pistola y su funda del cinturón, para dejarla sobre una repisa de la taquilla.

Cerró la taquilla y volvió a la cama, quitándose con movimientos de pies las botas de combate de punteras metálicas con relieves puntiagudos.

Se tumbó en la cama, mirando al techo y a la mancha de óxido que miraba siempre para relajarse, para luego tomar el viejo collar con la forma del águila imperial bañado en oro que sus padres la dieron.

Lo abrió por el centro, separándose en un apartado con la mitad del símbolo del águila a la izquierda, la parte del águila central y la parte de la semiáguila a la derecha.

Miró la foto del centro, tomada cuando su escuadra se reunió por primera vez, para luego pasar a la de la izquierda, en la que salían sus padres, mirándolo con un gesto de aprobación que pocas veces había visto en su vida.

Cerró esa parte del collar para luego mirar la parte derecha, en la que había una foto de Ragna sonriendo en primer plano, dejando ver sus ojos azules como el mar.

Cerró los ojos mientras hacía lo propio con el collar, intentando dormir bien y tener algún sueño plácido antes de que lo llevaran a esa canica helada a recibir disparos.

Episodio Uno:Toma de contactoEditar

++++Nave de carga Aero-Irae. Arsenal del regimiento. 08:23 A.M.++++

Lorek caminaba de forma lenta, esperando su turno como último de la escuadra para recibir su arma.

-Siguiente.-Dijo el encargado de intendencia.

Robert, situado delante de Lorek, se acercó al mostrador y pidió su equipo, recibiendo su máscara de combate, los cargadores para sus armas láser, su cuchillo de combate monofilo y su rifle Orión, que miró durante unos segundos antes de irse junto a los que ya habían salido hacia el hangar A-1.

-Siguiente.-Dijo nuevamente el enargado con su típica voz grave y ronca.

Lorek se acercó, viendo la envejecida y regia cara del encargado.

-Cabo Lorek Varisok, de la escuadra Aquiles.-Dijo con seguridad, cosa a la que se había acostumbrado a base de novatadas y tener que pedir equipo continuamente por las pérdidas de este en los campos de batalla contra los orkos.

-Varisok,Varisok....-Dijo mientras se giraba e internaba en la sección de Armas de energía del arsenal, para volver con un rifle de plasma y varios cargadores.-Bién, esto es un rifle de plasma, 12 disparos y cambio de cargador. Si se sobrecalienta tíralo y huye, o te pasará como al sargento Krammer.

-¿Sargento Krammer?Que yo sepa no hay ninguno.-Contestó Lorek de forma tranquila.

-Ya, todavía me acuerdo de lo que pasó cuando su rifle de plasma reventó...-Contestó mientras la cara del cabo se contraía en angustia.-Y ahora...¡Siguiente!

Lorek abandonó el arsenal guardando en sus portacargadores  los gargadores para el arma de plasma, esperando que no le estallase en la cara.

++++Nave de carga Aero-Irae. Hangar de despliegue de infantería A-1. 08:30 A.M.++++

Lorek llegó el último, encontrándose con su escuadra en formación, siendo un cuadrado con el sargento delante, se puso entre el sargento y el pelotón, completando la formación, tras lo cual comenzó a caminar, siguiendo el paso firme de su sargento.

-Llegas tarde.-Escuchó decir a su espalda.-Parecía que íbamos a desplegarnos sin nuestro miedoso favorito.-Le reprochó en voz baja Anya.

-No quería que esta cosa brillante se cayera.-Dijo Lorek, caminando los últimos metros que lo separaban de la valkiria mirando su rifle de plasma, y con él los temores de morir abrasado vivo que le surcaban la mente de forma ininterrumpida.

Se subió a la aeronave de forma tensa, viendo la imponente figura de su sargento agarrado con su mano izquierda a la abrazadera del valkiria y con su mano derecha sosteniendo el pomo dorado de su espada-sierra, que parecía el arma de un general, mas que la de un soldado de línea.

El interior de la aeronave era estrecho y transmití una sensación agobiante al soldado.

-Pensaba que saldríamos en como en un desfile de los vids de reclutamiento.-Dijo Remulus a la par que las compuertas laterales se cerraban.

-Y creeme que sería algo digno de verse.-Le contestó el sargento.-Pero no tenemos una zona estable ni tan siquiera un espaciopuerto secundario en el que desplegarnos como un regimiento de verdad.-Concluyó con un tono algo mas triste y cansado.

La escuadra permaneció en silencio mientras sentía como la aeronave vibraba, indicando que comenzaba a elevarse y despegar, lista para llevar a los soldados hasta su objetivo.

++++Superficie de Rubrak, 3 kilómetros al sur del especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa. 09:56 A.M.++++

Lorek se ajustó la gabardina, intentando que el frío brutal que había en ese planeta no lo dejara inmovil.

-Este sitio está helado.-Dijo Remulus con una voz animada e inusitadamente despierta mientras se preparaba el arnés pra descender de la valkyria pintada de blanco y grís claro, que a duras penas estaba a unos doce metros del suelo.-Seguro que los tipos de aquí no se atreven a mear por miedo a quedarse pegados.

La escuadra rió durante un par de segundos mientras terminaba de colocarse los anclajes.

Remulus y Ragna bajaron los primeros, descendiendo de forma rápida y profesional, justo antes de que el resto de la escuadra hiciera lo propio.

Lorek bajó el último de todos, sosteniendo con sumo cuidado su arma de energía, cuyo brillo azulado bañaba la máscara del soldado, haciéndolo parecer un espectro que repartía muerte.

-Parece que tienes miedo de caerte y eso te consiga calentar de una vez.-Dijo Ragna, que parecía estar mostrando una bella sonrisa a ojos de Lorek, pese a tener su rostro oculto por la máscara protectora.

-Sí, no me gustaría quemarme, ya sabes lo jodido que es quemarse en sitios taaan paradisiacos como este.-Contestó Lorek, viendo como Robert y Anya soltaron una leve carcajada, ya fuera tanto de forma condescendiente como natural, poco le importaba al cabo, que miró al sargento.-¿Y ahora?

El sargento miró a su escuadra, para luego ver cómo la valkyria cerraba sus compuertas y se elevaba.

-Ahora debemos dirigirnos a un paso cercano  a nuestra posición, dos sentinels y la escuadra Odiseo están desplegándose cerca de la posición, llegaremos para reforzar el ataque de nuestros camaradas y asegurar el paso.

-¿Defensas?-Preguntó Robert, que preparó su rifle láser de forma mecánica, dñandole un aspecto imponente e implacable.

-Sabemos que es una trinchera básica con un bunker para poco más que protegerse de este puto frío.-Dijo el sargento de forma autoritaria.-Y si nos sale bién intentaré que nos bajen un barril de cerveza de la buena para cuando tengamos un campamento.

La escuadra vitoreó a su sargento, deteniéndose cuando el viento azuzó la inmisericorde nevada hacia ellos.

Se pusieron en marcha con paso firme, intentando superar la barrera que la nieve que les llegaba a las espinilleras antifrag con rebestimiento metálico.

++++Superficie de Rubrak, 3.5 kilómetros al sur del especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa. Dirigiéndose a la trinchera defensiva T-9 010:55 A.M.++++

La escuadra paró cuando vio ante ellos la entrada al cañón.

-Prismáticos todos, Ragna, prepara el rifle.-Ordenó el sargento mientras alzaba con su mano izquierda unos prismáticos negros sacados de un portacargadores.

Lorek hizo lo propio, viendo cómo entre la nieve se veía la vaga silueta que conformaba un bunker prefabricado en el centro de la trinchera, que parecía tener ochocientos o novecientos metros de longitud.

-Parece un sitio grande.-Dijo Lorek mientras bajaba los prismáticos y sujetaba su arma de plasma, a la que no parecía tener tanto temor.-Y el bunker no tanto, seguro que no tienen a tantos cabrones para proteger ese lugar.

-Entonces avancemos.-Dijo el sargento Logan, dando el primer paso, avanzando seguido de sus soldados.-Recordad que desde el otro lado nuestros camaradas están preparándose para asaltar ese lugar,no querreís ser recordados com la escuadra mas cobarde¿cierto?-Preguntó el sargento, viendo a través de sus prismáticos cómo unas figuras negras salían del edificio y se posicionaban para combatir.


La escuadra corrió lo máximo que pudo, distinguiendo poco a poco los uniformes carmesíes de varios guardias, que parecían disparar contra alguien.

Ragna alzó su rifle largo y disparó mientras el resto avanzaba, viendo a través de su mira como un disparo golpeaba una espalda y un soldado caía al momento.

Lorek se acercó lo suficiente como para distinguir que sus enemigos eran poco mas que milicianos con abrigos gruesos.

Uno de ellos, que se cubría de una salva multiláser levantó algo parecido a un lanzamisiles, que se disparó, generando una pequeña nube negra que chocó contra algo invisible entre la nieve, para posteriormente vislumbrarse una llamarada.

Lorek alzó su rifle de plasma  y disparó, sintiendo cómo sus manos se calentaban y un proyectil brillante surgía del arma, para posteriormente impactar contra un soldado, que cayó con un humeante agujero en la espalda, del que pareció por un momento surgir un a leve llama, que el frío se encargó de apagar.

-Parece que este cacharro funciona.-Dijo Lorek, que vio como sus compañeros disparaban sus rifles láser en ráfagas de cinco disparos, abatiendo de cuando en cuando a algunos enemigos mientras la distancia se recortaba.

Llegaron a unos ocho metros de la trinchera, pudiendo ya vislumbrar a varios soldados de la escuadra Odiseo disparando sus rifles láser, consiguiendo acabar con casi todos los enemigos gracias a la cobertura que le otorgaba un segundo sentinel, que parecía intacto.

-¡Cargad!-Gritó el sargento mientras desenfundaba con su mano derecha la espada sierra, en contraste con la pistola láser ornamentada que acababa de usar para acabar con un certero tiro en la cabeza con un soldado enemigo que había intentado en vano defenderse de la escuadra Aquiles.

Lorek corrió, llegando a la trinchera y saltando a su interior, sorteando el cadáver de un enemigo.

Levantó la mirada hacia el bunker prefabricado mientras alzaba su rifle de plasma.

Caminó escuchando los disparos de sus camaradas desde el otro lado, vio como su sargento saltaba delante de él y se posicionaba delante de la puerta blanca entreabierta.

Logan sacó una granada de fragmentación y la coló en la puerta mientras se ocultaba, haciendo a su vez un gesto a Lorek y el resto de la escuadra.

Lorek se agachó, incando la rodilla derecha al suelo y apuntó su arma, dándose cuenta de que a su derecha Anya preparaba su rifle láser y tras él lo hacían Robert y Remulus.

La explosión sacudió la puerta, que se abrió hacia afuera abombada y ennegrecida, dejando ver la pulpa de lo que debieron ser dos soldados.

Lorek puso una leve mueca de asco, viendo por primera vez lo que la guardia podía hacer a humanos como él si se rebelaban contra el orden del Dios-Emperador.

El sargento se internó en el bunker, disparando a su derecha contra algún enemigo, Anya se levantó y avanzó para cubrir a su sargento y junto a ella fue el resto de la escuadra.

Lorek entró en el bunker, viendo una pequeña base casi confortable, sintiendo como la temperatura era ligeramente superior en ese edificio de plastiacero.

Se giró a la derecha, donde un soldado enemigo, vestido con un uniforme antifrag intentaba salir de su cobertura y disparar.

Alzó su arma y disparó nuevamente, dejando que el incandescente proyectil impactara contra la débil cobertura, destrozándola y causando quemaduras en el brazo derecho del soldado enemigo, que se retorcía de dolor con una inmensa herida al rojo vivo en el que pequeños fragmentos de metralla se habían clavado y fundido, conformando una dolorosa segunda piel.

Volvió a levantar su arma para disparar, para luego bajarla cuando su sargento disparó su pistola láser, acabando con un par de precisos disparos con el lamentable soldado enemigo.

-Edificio limpio.-Informó el sargento.-La entrada está en orden, procedemos a investigar una habitación contigua.

Al escuchar esto el cabo miró hacia la puerta del interior del bunker que no comunicaba ni con una trinchera lateral ni con la otra.

Avanzó inconsciente hacia allí, sintiendo cómo las miradas de sus compañeros se clavaban en él, atentos a cualquier peligro de su camarada.

Lorek abrió la puerta, apartándose de forma intuitiva y veloz, dejando a Robert y Remulus apuntar al interior, suspirando de alivio cuando los vio bajar sus armas.

-Parece un almacén o así.-Dijo Robert.-Puede que haya suministros.

La escuadra bajó sus armas mientras Logan tomaba nuevamente su comunicadior, encendiéndolo, haciendo una seña para que hiciese lo propio.

-Escuadra Odiseo, hemos tomado la instalación, parece segura, propongo que patruyen la trinchera durante unos minutos mientras mi escuadra descansa. Cambiaremos turno dentro de quince minutos.-Dijo el sargento, que parecía asentir ante lo que le contestaba el oficial de la esucadra Odiseo.

Lorek tomó su comunicador y lo encendió de forma tranquila.

-Ragna, hemos tomado este puto sitio, ven rápido y no esperes ahí fuera.

-Bién, estoy haciendo un barrido con la mira de mi rifle largo, ahora voy.-Dijo con una voz dulce que casi hizo estremecer al cabo.-Si os queda amasec cuando llegue me daís un trago.

El cabo asintió lentamente mientras decía un , cortando un par de segundos después la comunicación.

++++Superficie de Rubrak, 3.5 kilómetros al sur del especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa. Trinchera defensiva T-9 011:10 A.M.++++

Lorek estaba cansado, mirando la brillante luz del arma de plasma que había dejado sobre una mesa, frente a la cual se había sentado sobre una caja de municiones que había tirada en el almacén.

-Señor.-Escuchó decir a Anya, que estaba a su derecha, leyendo la versión de viaje de Las historias del Capitán Machacador y su compañero el guarda'or.-Parece que es hora del cambio de turno.

Los soldados se lamentaron, esperando no tener que salir con la ventisca que parecía haberse comenzado a levantar.

-Bién, que alguien vaya a avisar a nuestros compañeros.-Dijo mientras miraba el comunicador sujeto en el interior de un bolsillo abierto de su cintura.-Parece que esta ventisca impide hasta las comunicaciones de corto alcance.

Remulus y Anya se levantaron, tomando sus rifles láser y saliendo por la puerta que en la anterior batalla habían volado.

-Ahora solo queda esperar.-Dijo el sargento, con un gesto tenso, mostrando su rostro propio de un héroe de guerra.-Y rezar para que esta ventisca no nos aisle del resto de soldados.

Pasaron los minutos de tensión en los que solo se escuchaba a Robert hacer girar sobre la mesa improvisada una moneda de cinco centurs con increíble habilidad.

Un par de golpes secos provenintes de la puerta ennegrecida hicieron levantarse al cabo, que se acercó a a abrirla, solo para ver delante de él el cañón de una pistola, tras el cual se veía a alguien vestido con un viejo y remendado abrigo marrón con manchas carmesíes secas. El recién llegado sujetaba del cuello a Anya, la cual tenía , muestra de lo fuertemente que estaba siendo agarrada.

-Entra, perro imperial.-Dijo con fuerte acento, denotando que era  un hombre del propio planeta.-¡Y bajas las armas si no quieren ver morir a sus camaradas y compañeros!

Lorek retrocedió, viendo de reojo cómo su sargento dejaba su pistola en el suelo y su espada sierra sobre la pared, viendo también cómo Ragna hacía lo propio con sus armas.

El hombre que tenía a Anya retenida entró, seguido de otros cuatro, uno de los cuales hizo entrar a un Remulus cansado y con una especie de punzada en el hombro, en el que se podía ver una leve mancha de sangre en el oscuro uniforme.

Cuando estos hubieron entrado, apuntaron a la escuadra con sus rifles automáticos, forzándolos a levantar sus manos y a ponerse en fila, siguiendo las instrucciones dadas a gritos por uno de los soldados locales.

-Vosotros fuera, pero la mujer se queda.-Dijo uno de ellos, con cara arisca y mostrando una larga barba negra, que abría la puerta ennegrecida al tiempo que otro de ellos tomaba a Ragna del brazo izquierdo y la sacaba de la fila.

Lorek cerró el pulo, mirando con ira asesina a ese hombre, pero deteniéndose cuando sintió que su sargento le pegaba un empujoncito para que saliera.

-Espera un poco más, cabo.-Dijo en voz baja mientras salía junto a sus subordinados del bunker, sintiendo ahora un frío que hacía parecer el ya sentido como una nimiedad.-En cuanto salgamos os diré lo que vamos a hacer para que esos cabrones deseen haberse dejado ejecutar.

Lorek asintió, parándose en la nieve mientras veía como tras Robert un local salía, empujando a Remulus de una patada en la espalda contra el suelo blanco y gélido.

La puerta fue cerrada de golpe, tras ello Lorek se lanzó contra la puerta, golpeándola con todas sus fuerzas, sin dejar poco más que casi invisibles marcas de golpes.

-Tranquilízate.-Dijo el sargento, que tiró del cabo lo mejor que pudo para evitar que se rompiera las manos golpeando la puerta.-Ahora sígueme.Robert, busca entre lso cadáveres de los defensores armas y equipo.

Robert asintió y se desvaneció en la nieve mientras corría por la trinchera.

-Ahora voy a reconocer la zona en la que la escuadra Odiseo fue eliminada, intenta tapar la herida de Remulus.

El sargento desapareció poco despues de salir de la trinchera de manera rápida y eficiente, como si el frío no le afectara.

Lorek vio todo eso, para luego girarse hacia Remulus, que se había apoyado contra una pared de la trinchera, oculto del frío y cerca de la puerta desde la que había sido empujado.

Se agachó mientras veía la herida, quitándole la gabardina, comprobando que la hombrera tenía marcas de apuñalamientos fallidos por parte de alguno de lo capullos del interior del bunker.

-Parece que te dieron en una junta, con un cuchillo bueno, los normales no podrían atravesar nuestra gabardna ni nuestros uniformes.-Dijo mientras  se cortaba un trozo de la camisa, para luego vendar aplicando presión sobre la herida.

-¡Lo sé!-Se quejó.-Uno de esos cabrones me colpeó y caí, cuando me dí cuenta me habían arrebatado mi cuchillo monofilo, seguro que uno de ellos lo tiene...-Dijo mientras ponía una mueca dolorida, intentando aguantar el dolor que sentía mientras Lorek cerraba malamente la herida, lamentándose de que no tuvieran ningún sanitario en la escuadra.

-Descuida, en cuanto podamos nos cargaremos a esos cabrones, y si el que te hizo esto vive, te dejo matarlo con el cuchillo.-Dijo mientras terminaba de vendar la herida, a la que dio un leve golpecito, viendo como Remulus se quejaba.

En ese momento se le heló la sangre al escuchar como Ragna desptricaba y se quejaba a pleno pulmón.

Se tensó, pensando en matar a puñetazos a quien fuera que le estuvira haciendo algo a Ragna.

-Bien.-Escuchó decir a sus espaldas, para luego ver cómo Robert llegaba, portando dos rifles automáticos y una pistola láser.-Parece que nos va a tocar cargarnos a esos perros.

Lorek se levantó, solo para acercarse a Robert y tomar el rifle sin mediar palabra, solo con una mirada de fría y asesina determinación en el rostro, haciendo que el soldados se estremeciera levemente al ver el rostro de su camarada.

Pasaron dos minutos en los que Lorek pasaba de una espera tensa a golpear las paredes de la trinchera con furia frustrada mientras Robert y Remulus se preparaban.

-Se nota que él y Ragna son un Amor de instrucción.-Dijo Robert, que se giró levemente mientras se frotaba las manos, viendo a su sargento llegar.-Puede que hasta veamos otra boda en la escuadra.

-¿Otra boda?-Preguntó Remulus, que vio como su sargento se posicionaba en la puerta y colocaba una carga, a la par que Lorek se preparaba para disparar, haciendo él lo propio con la pistola.-¿Es que hubo otra antes?

Robert pareció tener una mueca amable, casi de sonrisa.

-Claro.-Dijo mientras preparaba su rifle.-La mía y la de Anya.

Y entonces la puerta estalló, cayendo al interior del bunker.

Entonces comenzó la venganza.

Entraron, viendo cómo tres de los soldados estaban desorientados junto a Anya, que estaba despojada de su gabardina y su armadura antifrag, además de tener su camisa llena de pequeños cortes, posiblemente con la finalidad de romper la prenda de  forma definitiva.

Uno de ellos levantó su pistola, solo para ser derribado cuando una ráfaga de proyectiles le reventó el pecho, otro tomó el rifle de plasma y lo alzó, solo para que Remulus lo derribara de unos disparos en el torso y la pierna derecha, haciendo que cayera de forma torpe al suelo entre gritos de dolor, que se apagaron rápidamente junto con la sangre que comenzó a manar de la boca del rebelde.

El último levantó sus manos, solo para ver al sargento de cabeza rapada acercarse y clavarle un cuchillo monofillo en la garganta, atravesándole la traquea y haciéndolo caer de culo mientras suplicaba inutilmiente ayuda, presionando sus manos contra su garganta, de la que manaba sangre casi sin control.

Lorek miró a su alrededor sin encontrar a Ragna, para luego ver la puerta del almacén.

Corrió hacia allí, tomando de la pared la espada sierra de su sargento sin mediar palabra y abrir de golpe la puerta.

En el interior del habitáculo pudo ver el rostro blanco manchado de lágrimas de Ragna, sobre unos ojos enrojecidos y llorosos lleno de furia y miedo a partes iguales.

Su uniforme estaba destrozado, dejando ver su camisa destrozada, mostrando el sostén negro tras el que se podían ver las siluetas de sus turgentes phos blancos como la misma nieve.

Lorek contempló la escena con sus ojos inyectados en sangre y con una mueca de furia incontrolada, pensando en cómo mataría al perro que hizo eso.

Ella se tapó la boca y señaló hacia el cabo, que se giró al momento para ver cómo un soldado cerraba la puerta del almacén.

El hombre miró a Lorek al tiempo que se abalanzaba sobre él cuchillo en mano.

El cabo reaccionó a tiempo de evitar por los pelos una puñalada en el cuello, para luego golpear en la cara al rebelde con el mango de la espada sierra, haciéndolo retroceder entre quejidos un par de pasos.

El rebelde se repuso a tiempo de evitar que el filo serrado de la espada le golpeara la cabeza, para luego avanar con una zancada y embestir al guardia, que cayó al suelo, forcejeando con el rebelde.

-¡Vas a morir perro imperial!-Dijo mientras, sosteniendo la espada sierra apagada que separaba a ambos, intentaba en vano acuchillar la cabeza descubierta del cabo, el cual las evitaba lo mejor posible, sufriendo en el último intento un corte en la mejilla, el cual comenzó a sangrar.

Lorek intentaba desesperadamente defenderse de los ataques y puñaladas del rebelde, intentando recordar cómo activaba el sargento esa arma, hasta que sintió el tacto de un pequeño interruptor en la parte mas alta del mango.

Lo pulsó y contempló cómo la mano izquierda del hombre era triturada y despedazada por los dientes metálicos del arma, que parecían haber cobrado vida.

El rebelde soltó el cuchillo e intentó levantarse al instante, pero un barrido torpe pero eficazmente ejecutado por el cabo le segó el pie izquierdo, despegándolo de forma sangrientay salvaje del resto del cuerpo, que cayó torpemente al suelo entre gritos de dolor y agonía.

Lorek se incorporó, viendo al hombre que se desangraba e intentaba suplicar a gritos por su vida.

Pero Lorek no escuchó, solo alzó su espada sierra y la hundió en el estómago, el cual se descompuso en un torbellino de vísceras y sangre que bañó el uniforme del soldado y parte de su cara.

levantó la espada sierra rugiente al aire, para luego estamparla en la cara suplicante del rebelde, que se deformó y destrozó por el impacto y los dientes metálicos, regando con sangre, restos de huesos y trozos de cerebro la pared hacia la que se había dirigido.

El guardia alzó nuevamente el arma y la estampó contra el cuerpo inerte del rebelde una vez, y otra, y otra...Solo quería ver muerto a ese engendro que quería violar a Ragna.

Lorek alzó su espada rugiente, listo para otro salvaje golpe cuando el tacto del calor humano lo 

-Lorek.-Escuchó decir a Ragna.-Para de hacer eso...-Dijo con la voz quebrada, sin que se supiera si era por lo que el rebelde le había hecho o por la actuación del cabo, que al instante desconectó el arma y la bajó.

Se giró, viendo a una Ragna que lo miraba con ojos comprensivos y suplicantes.

No dijo palabra, solo se quitó la gabardina y se la puso encima a Ragna, para luego salir de ahí con la cara compungida, sin saber muy bien cómo reaccionar a la atrocidad que acababa de cometer.

-¿Estás bien?-Preguntó Lorek mientras la ayudaba a salir de la sala, viendo a la escuadra terminando de echar a la calle a esos tipos, para girarse poco después hacia ellos.

-Sí.-Contestó ella, que parecía recuperar su tono de voz, para luego abrazar con algo más de fuerza al cabo.-Gracias, por acabar con ese tipo.

Él no se atrevió a contestar nada, intentando olvidar la furia y la locura que inundó su mente cuando entró en esa sala minutos antes.

-Parece que sucedió algo bastante fuerte ahí dentro.-Dijo el sargento, que se acercó a ambos, recogiendo y mirando su espada sierra, ahora carmesí.-Sentaos e intentad aclararos durante un momento.

La pareja asintió, para luego dirigirse a la mesa, en la que varias armas, tanto propias de la escuadra como arrebatadas al enemigo estaba ahí amontonadas.

-De nada.-Respondió el cabo, que miró a la soldado, que lo miraba a su lado, para posteriormente quitarle de la mejilla una lágrima que había surgido hace tiempo.

-Hiciste algo muy...fuerte ahí dentro.-Dijo ella, que parecía impresionada y posiblemente asustada por la escena que contempló.

-No sé si lo fue.-Respondió él mientras ponía su brazo derecho en el hombro derecho de Ragna.-Solo sé que estaba fuera de mí y que en lo único que pensaba era en que nadie te tocara ni hiciera daño...-Concluyó, asustado de seguir hablando del tema.

Miró al sargento aproximarse con la espada sierra enfundada, mirándolos con una cara seria y autoritaria como tenía acostumbrado, solo que esa vez se podía ver un gesto de familiaridad y comprensión.

-No quiero molestar.-Dijo minetras tomaba su pistola láser y uno de los rifles.-Todos lo hemos pasado mal con esos cabrones. Parecía que querían ver cómo nos congelábamos vivos.-Terminó de decir, delatando con un movimiento algo torpe al alejarse hacia Remulus que tenía algunos músculos entumecidos por el frío.

Ambos se quedaron ahí, unidos por los acontecimientos y sus manos temerosas hasta que el sonido del rifle láser de Robert.

++++Superficie de Rubrak, 3.5 kilómetros al sur del especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa. Trinchera defensiva T-9 01:12 P.M.++++

Lorek disparó su rifle de plasma otra vez, sintiendo cómo eso calentaba su cuerpo ahora que no tenía consigo su gabardina, notando la diferencia entre llevarla y no hacerlo, pese a que ambos tejidos reaccionaban al frío, permitiendo a su usuario conservar mejor su temperatura corporal.

Contempló cómo la esfera recorría el aire cerca del suelo, fundiendo la nieve circundante hasta impactar contra la rueda de uno de los camiones de transporte que se acercaba, haciéndolo patinar en la nieve y volcar.

Los soldados supervivientes del accidente salieron apresuradamente, para varios de ellos ser derribados por las ráfagas de los rífles láser de Remulus y Robert, que rápidamente pasaron a disparar a la masa de infantería que llegaba y se desplegaba de otros dos camiones más.

-Estos cabrones no parecen acabarse.-Dijo el sargento, que disparó casi a quemarropa con su pistola al último de una escuadra enemiga que se consiguió acercar a su posición.

Lorek asintió mientras disparaba otro tiro, que rozó a un soldado enemigo, incinerando levemente la chaqueta del soldado, que cayó entre gritos de dolor al suelo, para posteriormente impactar en el pecho de otro, acabando con su vida en forma de un pecho ardiente y casi derretido por el calor.

-¡Sin munición!-Gritó Anya, que desenfundó su pistola y abatió a dos soldados con hábiles disparos en el pecho de estos.

El sargento disparó a otro enemigo antes de agacharse en la trinchera para recargar.

-Mierda.-Escuchó decir a Ragna desde la puerta del bunker, desde la que disparaba su rifle largo.-¡Sin munición!

Lorek disparó nuevamente, viendo cómo abatía a otro soldado que, para su sorpresa y la de toda la escuadra, fue aplastado por un chimera de color negro que disparó una salva multiláser.

Los proyectiles obligaron a los soldados imperiales a retirarse en la cobertura que les otorgaba la trinchera.

-¡Por el Trono!-Maldijo Remulus, que se llevaba una mano a la herida vendada malamente, que parecía volverse a abrir.-Necesitamos un puto milagro.

Entonces, cómo si la providencia hubiera visto y escuchado todo lo ocurrido, varias salvas multiláser recorrió el aire en dirección a los rebeldes junto a varias sonoras ráfagas de bolter.

Lorek esperó, escuchando cómo ambos bandos intercambiaban fuego sin atreverse a salir de la trinchera.

Escuchó el sonido de decenas de pies salir de vehículos a su espalda, por lo que se alzó, viendo cómo un soldado enemigo zaía muerto ante él, cayendo inerte en la trinchera, para luego girarse y ver alrededor de cuatro rhinos de color rojo oscuro junto a tres Leman Russ Conqueror, y de ellos salir alrededor de veinte, quizá treinta figuras vestidas de armaduras de caparazón pintada de rojo con detalles dorados.

Todos cargaban con sus rifles láser en mano, salvo unos cuantos, que portaban unas espadas metálicas brillantes o rifles de plasma.

Gritaban mientras avanzaban a toda prisa, disparando contra las tropas enemigas, que huían a toda prisa, dejando al chimera recibiendo la mayor parte de los impactos, estallando en llamas.

Los soldados de rojo dejaron de vitorear, gorándose hacia una figura alta y musculosa, que miró a los soldados de la trinchera.

Plantó en el suelo nevado una bandera de color rojo con la imagen de un águila bicéfala dorada, en cuyo centro había una gota de sangre carmesí. En la pata derecha portaba un rayo y en la izquierda una espada.

El rostro del hombre, cubierto en parte por una especie de pelos que salían del cuello de la piel del abrigo miró al frente y con voz firme dijo:

-¡Aniquilad a los traidores hermanos!-Gritó.-¡Por Thanathos!¡Por el Imperio!

Los soldados de armaduras rojas gritaron a la par que preparaban sus rifles láser con bayonetas, listos para atacar.

Lorek cntempló como los soldados salían rápidamente de la trinchera y cargaban contra los soldados que no habían tenido tiempo de huir, masacrándolos con disparos precisos o ensartándolos y acuchillándolos con sus espadas o bayonetas, que rápidamente se tiñeron de rojo al salir de los cuerpos de los rebeldes.

-Jo...der.-Dijo Anya que se irguió todo lo que pudo para ver a cómo los soldados Thanianos masacraban a los soldados enemigos.-Eso tipos son unos máquinas.

Lorek asintió para sí mientras bajaba su arma, que comenzaba a causarle algo de dolor debido al calor acumulado por los disparos.

Se acercó a su sargento, cómo toda la escuadra, incluida Ragna, que, pese a la gabardina y la máscara tiritaba de forma ininterrumpida.

-Escuadra.-Dijo de forma autoritaria.-Preparaos para salir de aquí.

Salieron de la trinchera rápidamente, Lorek se giró para ayudar a salir a Ragna, que parecía tener cuidado de que no se viera nada que su destrozado uniforme mostraba cada vez que la gabardina se mecía al viento.

Se encontraron con el hombre del abrigo, y Lorek miró durante unos segundos los ojos dorados de este, que parecían tener un aura de autoridad y poder intrínsecos.

-Me alegra que estén bien, camaradas de la Guardia.-Dijo el hombre de forma autoritaria mientras estrechaba su mano con la del sargento.-Tulio Nerón, Sargento mayor del 13 regimiento de Serafines Thanianos.

Logan separó su mano y la puso junto a la otra en su espalda mientras se ponía firme.

-Sargento Logan de la escuadra Aquiles del 191º Regimiento de Urzak.-Dijo.-Gracias por la ayuda, estaríamos muertos de no ser puo usted y sus tropas.-Se giró nuevamente hacia Remulus, que se sostenía el brazo con una mueca de dolor oculta tras su máscara de combate.-Uno de nuestros hombres ha sido herido y necesita asistencia médica.

Tulio lo miró durante unos segundos al guardia.

-Sanitario.-Difo mientras señalaba a uno de sus hombres.-Atiende a ese soldado, parece herido.

El sanitario obedeció y se acercó a Remulus al instante.

-Vosotros volveís conmigo a la base Alfa, mis hombres son mas que capaces de defender y fortificar este sitio.-Dijo mientras camianaba hacia uno de los chimeras de color rojo oscuro, seguido de los soldados de Logan y un par de soldados thanianos, uno de los cuales estaba pendiente de Remulus.

Lorek sonrió mientras se ponía al lado de Ragna.

Por fín saldrían de ese puto lugar.

++++Superficie de Rubrak, especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa.01:12 P.M.++++

El cabo miró a su alrededor mientras la compuerta del chimera se abría, pasando por la pareja que hacían su sargento y Tulio, que parecían haber estado contándose batallitas y charlando desde que se introdujeron en el vehículo, pasó por Remulus, mirando su cara de tensión casi perpetua, siendo el único que se quitó la máscara ambiental de combate, a petición del sanitario, que tenía mala cara mientras examinaba la herida, tal y cómo había hecho cada cinco minutos desde que fue asignado a tratar al soldado.

Pasó de Robert y Anya, la cual parecía abrazarlo de una manera que dificilmente se podía creer en una chica como ella...sobre todo en un soldado empedernido como su compañero.

Y finalmente clavó su mirada en Ragna, que estaba apoyada a su derecha, intentando vencer la sensación de calor y bienestar que había dentro del blindado ahora que comenzaba a filtrarse el frío.

-Escuadra Aquiles.-Dijo El sargento, que se levantó de forma rápida y tranquila.-Vayamos a la base, seguro que ahí podremos dormir descansar y no pensar en convertirnos en cubitos de hielo.


La escuadra salió con paso firme, pero sin formar, viendo cómo en el perímetro exterior del espaciopuerto era fortificado con alguna que otra torreta y con coberturas prefabricadas.

Lorek caminó junto a Ragna hacia la puerta de la inmensa instalación del espaciopuerto con paso firme y la tentación de un lugar seguro y resguardado.

El trecho que los separaba de la inmensa instalaición era un caos, docenas de soldados llevaban material, cavaban y posicionaban puestos y trincheras prefabricados, los vehículos se movían de un lado a otro...

El sargento sonrió cuando ya solo faltaban unos pocos metros para llegar a la entrada del espaciopuerto.

-Chicos.-Dijo con un tono mas alegre.-Quiero que busqueís la zona que han habilitado a nuestras tropas. Descansad y comed.-Dijo con una sonrisa mientras veía caminar a Remulus junto al sanitario, a lo que se acercó, tomando del hombro sano a su compañero.-Yo ayudaré a Remulus a llegar a la enfermería.

El cabo se quedó unos segundos inmovil mientras la escuadra se fragmentaba, unos por camaradería, otros por el calor de una cama o de una comida caliente.

++++Superficie de Rubrak, especiopuerto secundario designado como Puesto Alfa, barracón Urzak Nº23. 06:23 P.M.++++

Lorek estaba cansado de vagar por la base y de escuchar a esos thanianos charlar acerca de temas como el honor y de sus batallas contra sus enemigos.

Tal vez por eso había regresado a su barracón, el único lugar en el que un soldado de Urzak podía sentirse casi como una persona.

-Has escuchado hablar a los maricas de rojo¿Verdad?-Dijo una voz masculina desgastada y ronca.

-Son un coñazo, no he luchado junto a muchos regimientos, pero estos parecen muy raros para ser soldados.

Lorek se giró, viendo  a un hombre que mostraba un ojo biónico, que brillaba con un potente tono rojo, el lado derecho de su rostro estaba lleno de cicatrices y heridas, pero eso no le impedía limpiar el cañón de su rifle láser. Un modelo Tracia, respetado y usado por las tropas del sistema Tacterr por sus potencia de fuego y sus capacidades, siendo tan fiable como el mejor rifle de su tipo, permitiendo disparar ráfagas de cinco disparos sin que por ello tuvieran pocos disparos, disponiendo de cincuenta antes de tener que cambiar de cargador. Era lo mejor que había.

En ese momento se arrepintió de que le hubiera tocado disparar el arma más inestable de toda la escuadra.

El cabo se acercó hacia su compatriota, sentado en un catre en el fondo del barracón habilitado en un almacén de suministros vacío.

-Cabo Lorek Varisok.-Dijo con un tono amistoso.

-Sargento Argon Zukran.-Contestó con un tono tranquilo mientras tomaba.-Estoy en la escuadra de conscriptos 12, todavía ni nos han puesto un puto nombre.

Ambos soldados se estrecharon sus manos con fuerza, sintiendo lo extraño de tener que utilizar guantes de cuero para todo.

-Yo soy de la escuadra Tactus.-Dijo con un tono apesadumbrado.

-He escuchado que llegaron algunas escuadras desde las trincheras que conseguisteis asegurar. Y creo que os debemos una de las gordas, tomar los sitios como ese son una putada.-Dijo mientras dejaba su rifle recién limpiado y mantenido en una pared junto al cabecero de su catre.

-Fue un puto infierno.-Contestó el cabo, que bajó la mirada.-Hirieron a uno de los nuestros, acabaron con una escuadra...

-Que putada...-Dijo el sargento con un tono algo apagado.-Espero que tu colega salga de esta. Esos maricas de rojo saben coser heridos, piensa en lo bonitos que tienen sus uniformes.-Concluyó mientras reía.

El cabo sonrió, viendo cómo Argon tomaba una petaca metálica situada sobre el camastro, para luego echar un largo trago, ofreciéndole a Lorek uno, acercándole la petaca y menéandola un poco, haciendo sonar su contenido.

Tomó la petaca, para luego sentir cómo el fuerte sabor del amasec recorría su lengua y su garganta.


La conversación prosiguió durante unos minutos, hasta que llegaron el resto de soldados asignados a ese barracón, comenzando a dejar casi automáticamente sus gabardinas grises y sus camisas de botones dorados y de color gris claro perfectamente dobladas en las cajas que estaban reutilizando como casilleros provisionales.

 ++++Superficie de Rubrak, sudeste del espaciopuerto secundario. Teniente Metalus Drake, octava compañía 191º regimiento de Urzak 07:37 A.M.++++

Con ambas manos en la cintura, piernas bien abiertas y con un aire de superioridad acompañada de marcialidad Metalus se hacía distinguir entre las tres decenas de hombres que el acompañaban en aquella nevada trinchera. Las paredes y suelos estaban cubiertos con tablas de maderas que servían para estabilizar el diseño de la trinchera y evitar el desprendimiento de la nieva además de dar espacio del fango y agua que se acumulaba de la nieve derretida bajo los tablones.

El teniente ni siquiera había desenfundado sus armas si no que se limitaba en observar en la lejanía donde la tormenta hacía ardua la tarea de ver mas allá de la trinchera. La gabardina distintiva de oficial ondeaba a medida de que el viento de aferraba y chocaba contra la trinchera trayendo consigo la nieve propia de la ventisca. Los hombres o mejor dicho jóvenes, habían sido reclutados de forma forzada mediante levas y por ello eran poco mas que conscriptos incluido los sargentos que provenían de las fuerzas defensivas planetarias. En cambio, Metalus era ya un curtido oficial que había sobrevivido a varias batallas en la anterior guerra contra los orkos y por ello portaba con orgullo las medallas al valor que colgaban de su peto antifrag el cual estaba por encima de la gabardina en vez de por abajo. El teniente llevaba dos hombreras de un color metálico que mostraban el relieve de unas águilas bicefalas y daba la ligera sensación de estar frente un comisario. 

-¡Lupus!.- Gritó el teniente. 

El aludido cabo dio un paso al frente saliendo así de la formación de linea que mantenían tras la trinchera, subió con esfuerzo los tablones y se posicionó junto al teniente quien estaba en la zona de observación junto al operador de radio y guardia personal del teniente. 

-¿S-si teniente?.- Tartamudeó Lupus sujetando firme su rifle láser. 

-Quiero que le digas a los sargentos del pelotón que preparen sus armas en potencia máxima, es posible que arremetan contra nosotros ahora. 

Lupus se limitó a asentir de forma nerviosa, bajó el escalón que daba  a la trinchera y se dispuso a correr para dar la información a sus superiores. 

Metalus observó tras las viseras de su mascara de gas como de entre la tormenta un humo negro se divisaba con dificultad. A este humo se le sumaron otros dos procedentes del lateral izquierdo. En la trinchera los soldados ahora se posicionaban tras los parapetos de la trinchera mientras que en los nidos de armas las parejas correspondientes preparaban sus armas. 

Trescientos....Doscientos....Cien metros. Ahora se podían ver sin dificultad. 

Grandes máquinas de un color oxidado y con orugas dejando ver que antaño habían sido transportes de minerales para ahora llevar a los secesionistas. Los vehículos rebeldes no dispararon lo que dejó claro que no habían acoplado ningún arma y, por lo tanto, estos o bien eran exploradores o una milicia suicida. 

-Jastilus, de la orden a los nidos de armas para abrir fuego.- Ordenó Metalus con un tono tranquilo pero rebosante de autoridad. 

El operario se llevó la mano al comunicador y transmitió la orden a todas las radios de las unidades de armas pesadas: Lek y Cyrine, Atella y Flavia, Varn y Akadia. Todos recibieron las ordenes y de forma inmediata y estruendosa los bolter pesado de Lek y Var resonaron en toda la trinchera mientras que los proyectiles recorrieron la estepa de nieve para impactar contra los vehículos. Los temibles proyectiles bolter abollaron casi sin dificultad la serie de chapas y blindaje provisional acoplados a los vehículos. El primer vehículo el cual encabezaba la marcha fue destruido cuando un proyectil atravesó el vehículo de lado a lado haciendo explotar una caja de municiones en el interior de este.  Un segundo vehículo voló en pedazos cuando una esfera azul incandescente de plasma impactó contra su cabina de pilotos. El tercer vehículo en cambio derrapó por la nieve colocándose de lado  mostrando ahora una serie de tres ametralladoras acopladas en su lateral. Las armas abrieron fuego contra la trinchera obligando así a los guardias imperiales a agacharse para evitar la descarga de proyectiles.  

Metalus notó enseguida como ambos bolters pesados cesaron el juego a pesar de no haber gastado siquiera los doscientos proyectiles de la caja de munición. Apretando el puño el teniente desenfundó su espada de energía, se giró sobre si mismo y atravesó de lado a lado el pecho de un rebelde el cual estaba cubierto de estropajos y telas para mantenerse en calor. Observó como Jastilus se batía en un forcejeo contra otro secesionista el cual intentaba clavar un cuchillo de combate oxidado. Dando una zancada Metalus se puso junto ambos combatientes los cuales estaban en el suelo con Jastilus debajo y el rebelde encima y sin dudar el teniente propinó una patada en la cabeza del traidor clavando así las puntas de acero las cuales estaban en el extremo de la punta de las botas del uniforme reglamentario. El cuerpo muerto cayó al suelo junto al operario de radio mientras que Metalus se agachaba desenfundando su pistola bolter de su funda. El operario se incorporó junto al teniente de mientras que preparaba la bayoneta en su rifle láser intentando ignorar el shock del momento

-¿Que está ocurriendo señor?.- Preguntó Jastilus el cual respiraba con fuerza debido a la brusquedad del momento.

-Los vehículos eran una distracción.-Contestó el teniente quien quitó el seguro de su bolter y se dispuso a bajar el escalón que daba a la trinchera.- Han intentado asesinarme y seguramente han acabado con los miembros de las armas pesadas. Si perdemos esas armas los renegados tendrán nuevo armamento para sus filas y habremos fracasado al regimiento. 

El operario de radio bajó el escalón y apuntó al lado contrario del que apuntaba Metalus. Entonces fue cuando pudo observar como parte de la unidad de Dariel estaban degollados o apuñalados, seguramente por los mismos asesinos que les atacaron. 

-Irás a reagruparte con Dariel, en el caso de que esté muerto quiero que mandes un mensaje a todo el pelotón para reagruparse en este punto.¿Me has entendido?.


-¡Si señor!.- Contestó de forma enérgica Jastilus

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