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Episodio Uno:Inicios inesperadosEditar

Inicio de una venganza.(Horus112)Editar

Me levanto tambaleante, mirando el oscuro callejón en el que estoy, para luego mirar hacia mi uniforme ahora lleno de rasguños.

Por suerte aún tengo mi espada.

Salgo de ahí con relativa tranquilidad mientras intento despejar mi cabeza de todo lo sucedido...de Lady Elísabeth, de como me miró...

Me apoyo en la esquina mas cercana, viendo ante mí un lugar sucio al que no estoy acostumbrado.

-Supongo que la vida de un fugitivo nunca es fácil.-Dije, intentando volver a recobrar la familiaridad con estas calles, una familiaridad que perdí durante mi apalancamiento en esos palacios y en esas bellas calles llenas de hipocresía.

Salí de allí de forma tranquila, intentando aclarar la mente mientras busco en mi bolsillo derecho lo único que me dio mi protegida.

Saco del bolsillo de mis holgados pantalones un viejo medallón que me dio, posiblemente en un intento de hacerme dudar de mi lealtad al lord comerciante Phomos...

La música  de un establecimiento cercano me saca de mi ensimismamiento.

La verdad es que tengo que dejar de quedarme en las nubes tanto tiempo....

-¡A la mierda!-Digo mientras camino hacia allí.-Si tengo que hacer todo loq ue tengo en mente, empezaré bebiendo lo mas fuerte que tengan en ese antro.-Y como un gilipollas me dirijo al local.

Me dirijo al Entrada al Infierno.



La música invade mis oidos de forma salvaje, debido sin duda a los inmensos altavoces repartidos malamente por el local en un intento por dar ambiente, y posiblemente dejarme a mí y a cualquera que entre sordos.

Voy con paso firme a la barra, sentándome en un taburete desocupado tras evitar de forma asombrosa a un camarero que parecía mas bien un gorila cabreado que tenía una bandeja de hojalata en la mano.

-¿Qué va a tomar?-Dijo un hombre de aspecto serio y arisco, a la par que bravucón, posiblemente por la cresta verrde de su cabeza rapada,que me miraba con impaciencia.

-Algo fuerte.-Dije de forma tensa, dado que el dolor que intenté ignorar con tanto esmero pareció volver subitamente.-Mejor dicho, algo MUY fuerte.

El camarero macarra asintió mientras buscaba entre unas botellas tintineantes que escapaban de mi visión.

Tragué saliva cuando ví un líquido acuoso y...verdoso que salía de una botella de cristal soon etiqueta y entraba en un vaso.

-Es una bebida epecial, la llamo Perdición Orka.-Dijo mientras reía levemente a la par que me ofrecía un chupito.

-Gracias.-Dije sin mucho convencimiento.

Tomo el vaso y me trago su contenido, sintiendo como un ardor similar al que debe de ser la lava recorre mi gargante.

Toso fuertemente mientras intento escupir y deshacerme en vano del sabor mientras siento que la cabea me comienza a dar vueltas.

Escucho loq ue parece ser aguien pateando la puerta y gritando algo que no escucho bien.

Me caigo al suelo de bruces mientras veo a un par de tipos con ropajes propios de bandas o de mercenarios de mala muerte acercarse borrosamente.

Y todo se vuelve negro cuando parece que por fín puedo vomitar.






La cabeza me da vueltas, creo que demasiadas, aunque el hecho de haber bebido esa mierda justo cuando esos tipos entraron y me llevaron arrastras.

-Parece que está despierto.-Dijo alguien a mi izquierda.

-Si, pero seguro que con la mierda que le ha dado Stast no nos podrá dar guerra.-Comenta otro en respuesta a su amigo.

Y no puedo ver mas que el tono carmesí de un pañuelo en mis ojos.

-Basta.-Dijo una voz fuerte y segura que hizo que casi me estremezca.-Quitadle la venda a ese cabrón, que tengo que decirle algo.

Momentos despues me quitan ese puto pañuelo y veo una habitación de mala muerte y la mirada ferrea de un hombre de aspecto fuerte.

-Buenos días.-Dijo el hombre, mientras noto como el cabrón que me quitó la venda  me tira del pelo para tener la cara bien alta.-Quiero que me digas una cosa...

-¿El qué?Parece que lo tienes todo, incluido un par de gilipollas.-Dije, sintiendo al segundo como uno de los dos matones de ese tipo me golpea fuertemente en la cara.

El jefe, un hombre alto y de pelo algo grisaceo, o por lo menos lo parece, me fijé que tiene una cicatriz que el ojo derecho.

El muy cabrón parece un tipo duro.

-Te lo preguntaré una vez.¿Trabajas con alguien?-Dijo haciendo que mis ojos se abrieran como platos.

-No.-Dije con firmeza, por lo menos moriré recibiendo una paliza como tipo duro.-Yo trabajo solo.

Cosa que era verdad, puesto que desde el asesinato del que me inculparon mi hermandad mercenaria y mis antiguos camaradas me dieron la espalda e intentaron cazarme como a un perro, ya fuera por deber o por motivos mas bondadosos para con mi persona.

-Entiendo...-Dijo mientras desenfundaba una pistola automática.-Entocnes nadie irá a tu funeral.

El hombre me apuntó con su arma, y el tiempo se detuvo para mí.

Recordé con nostalgia el primer día en elq ue mi hermandad mercenaria se unió a la casa del lord comerciante Phomos. la expresión triunfal de mi ladino rostro cuando contamplaba el lugar suntuoso en el que íbamos a vivir, y eso que era la casa de los empleados y el servicio de seguridad.

Pero una explosión sacude la puerta y arroja al mercenario sobre mí y a sus dos cabrones hacia la pared.

Veo como entra una mijer vestida con un traje bello y que me resulta familiar, entonces es cuando mis ojos se abren como si escaparan de mi craneo.

-Vaya...-Digo mientras intento parecer menos acobardado por su presencia.-Estas tan sexi como el día en el que nos conocimos.

Ella me ignora mientras saca de su gabardina una navaja con una hoja adornada con rotulador negro, o por lo menos lo parece.

Hunde la navaja en la garganta de uno de los dos matones del mercenario, para luego ir a por el otro.

En lo que ella prosigue con pasos absolutamente calmados su matanza veo entre os escombros de la pared y de parte del techo mi espada.

Intento quitarme la aflojada cuerda de mi torso con relativamante poco éxito, para darme cuenta de que el emrcenario de la cicatriz se está levantando a espaldas de la mujer de gabardina negra.

-Eres muy valiente, niña.-Dijo el hombre, que soltó su pistola automática a mis pies, comprobando como la explosión la dejó hecha una mierda.-Pero me has interrumpido, y eso no lo perdono.-Y sacó un cuchillo de combate bastante chulo, puede que fuera un monofilo y todo.

La mujer de pelo rubio miró a su enemigo con indiferencia mientras jugaba con su navaja entre sus dedos exquisitamente delicados.

Y se lanzaron a luchar.

Ella intentó rajar el cuello al mercenario, pero él fue rápido y bloqueó el ataque, para luego intentar golpear el estómago de la chica, saltando ella hacia atrás y comenzando el proceso de nuevo.

Siento como la cuerda se desata, tengo que intentarlo.

Hago un esfuerzo que se recompensa con mi mano derecha desatada, que uso para terminar de liberar la izquierda, entonces  la providencia me recompansa haciendo que vea como la navaja de la mujer sale volando hastapor poco seccionarme el pulgar izquierdo.

Tomo la navaja y arqueo me cuerpo, desatando de un tajo mi pierna izquierda, y con ion poco de suerte la derecha, estando mejor atada.

-Mala suerte, guapo.-Dice la muejr de la gabardina mientras saca un vial de un líquido azulado.-Pero tengo una cita con ese tipo y la casa del gobernador.-Me estremezco mientras intento incorporarme.

El mercenario la mira funciendo el ceño. mientras desenfunda un segundo cuchillo monofilo, sustituyendo al que debió perder cuando no estaba mirando.

Y el combate vuelve a reanudarse, solo que esta vez parece mas desigualado, el hombre intenta compensar su agilidad con el alcance y la fuerza que son evidentes en él, pero la rubia es espectacular, evutando los tajos y los golpes, incluso consigue propinarle una patada en el cosstado al mercenario, haciendoq ue se estrelle contra una pared.

Esta es la mía.

Me levanto de golpe y corro entre ambos,que mirano un poco sorprendidos como, al estar entre ellos y el boquete, salto y ruedo hasta salir de la habitación, acabando junto a mi espada,q ue cojo con mi mano izquierda mientras me incorporo.

La mujer y el hombre se miran y lugo hacen lo propio conmigo.

-Lo siento parejita, pero no quiero seguir interrumpiendo.-Digo a modo de bravata mientras retrocedo, para luego girarme y salir corriendo hacia la calle, pasando por la puerta del apartamento que la chica rubia a volado, sin duda con explosivo plástico, tal y como esa cabrona suele hacer para causar conmoción.

Escapo del apartamento intentando pensar cosas felices, como por ejemplo que esos dos mueran al matarse mutuamente.





Estoy exhausto, llevo casi media hora corriendo de calle en calle, intentando cuvrir mi rastro tras escapar de esa puta zona de guerra entre ese mercenario y la mujer.

La mujer...todavía recuerdo cuando era un novato en la hermandad y tuve que competir con ella por una presa.

Me giro hacia un callejón cuando escucho disparos a mi alrededor, sin duda provenientes del arma de algún cazarrecompensas de los suburbios como el mercenario de antes.

Ya era la segunda vez en treinta putos minutos.

Me giro bruscamente en una esquina mientras noto un dolor penetrante y punzante.

Estoy en esa suntuosa habitación, hablando de algo con lady Elísabeth, segun recuerdo era algo importante, algo que, tal y como su rostro parece expresar, debe de ser importante, aunque no sé si para ella o para mí.

-Si.-Escucho decir a lady Elísabeth.-Solo puedo confíar en tí, eres un gesto de buena fé de la casa Phomos, no estás acostumbrado a las intrigas. Y por eso necesito que te encargues de proteger mi diario.-Dice con un tono regio y seductor que acompaña a su melodiosa voz.

No sé que decir, ahora mismo solo noto un extraño mareo.

Y entonces veo una extraña lucided violacea abrirse junto a la puerta que la dama me mandó sellar previamente.

-Oye.-Dice una voz femenina algo aguda pero que me parece ligeramente bonita.-¿Estas vivo?.-Dice, no pudo contestar debido a la pesadez de mis miembros.-Mierda, ya me lo dijeron...no pongas un tranquilizante así en esos dardos, que seguro que te cargas a alguien y no cobras.-Dijo para sí en voz alta antes de soltar un bubfiddo de rabia.

Me despierto y veo a una mujer pelirroja, de pelo anaranjado y una coleta, dejando ver unos encantadores ojos marrones.

La mujer joven me sonríe.

Trago saliva de forma inconsciente mientras veo paralizado como ella se contonea por aquél sucio y abandonado apartamento, cuyas puertas y ventanas están llenas de tablones mal clavados.

La mujer salió de la habitación para meterse en otra contigua.

Me siento cansado y no me puedo mover mas allá de respirar y abrir y cerrar los ojos.

Los cierro y descanso.


Los abro de nuevo, dándome cuenta ed que el entumecimiento ha disminuido...y que la chica está mirándome con interés.

-Parece que estas bien...me añegro, bueno, en origen puedo entregarte muerto, pero tampoco me molesta que estés vivo, después de todo, estar frente a un mercenario de la Hermandad de Nodx es algo muy chulo, ¡sois una leyenda por aquí!-Dice con entusiasmo o nerviosismo, cuesta diferenciarlos en esta chica.

-Gracias.-Contesto ed sopetón, viendo como su gesto de sorpresa nace espontaneo en su rostro mientras consigo agarrarla del cuello y posicionarme, inmovilizándola.-La verdad es que me has salvado el cuello ahí fuera.

Ella parece sonreír mientras noto como una de sus piernas se cuela entre las mías, entonces noto presión en mi pierna izquierda y casi caigo al suelo.

Ella se zafa y retrocede, preprándose para atacarme con una vieja lámpara de metalq ue tiene a modo de mazo.

En cambio yo chico contra silla junto a la que hay un machete de combate bastante bueno, lo desenfundo con mi mano izquierda y me preparo para luchar.

-Pareces muy feliz, niña.-Digo con seguridad, esperadno que la mierda que ella me metió en la vena al capturarme no tenga efectos secundarios.

-¡Claro que si!-Dijo con ilusión.-Estoy luchando con un guerrero de uno de los clanes mercenarios mas poderosos del subsector,esto es...¡Lo mejor!-Dijo con ilusión mientras avanza, intentando golpearme en la cara con la lámpara, cuyo cristal se rompió cuando le dió a la mesa.

Yo aprovecho para ponerme tras ella y colocar el machete en su cuello.

Hubo un momento de silencio, que la mujer rompió con una especie de chirrido de nerviosismo, si es que se le puede llamar así.

-Vaya....eso que acabas de hacer ha sido incrible¿cómo lo has hecho?-Dice on tono tranquilo y emocionado, descolocándome totalmente y haciendo que inconscientemnte baje mis armas.




Y no sé como la cosa se acabó convirtiendo en una charla de batallitas.

-...Y entonces fue cuando el aspirante vino y dijo:Pégame, seguro que si no caigo me uniré a vosotros.-Digo de forma animada mientras ella me pasa la petaca de amasec que hemos estado compartiendo desde hace casi cinco minutos.

-¿Y qué pasó?-Preguntó ella, que parecía disfrutar de mi historia.

-Pues que le dije que no, entonces fue a pedirle lo mismo a Sombra...y ella lo tiró por el hueco de un ascensor.-Digo, riendo junto a ella inconscientemente, pese al hecho de que no debería.

-Vaya, parece que os lo pasabaís muy bien.-Dice con un tono alegre y casi despreocupado que parece propio de ella.

-Sí... hasta que nuestro antiguo jefe murió durante una misión.-Digo con nostalgia, recordando como ese cabrón me tuvo casi seis horas huyendo de ratas de subcolmena hambrientas.-Y subió al poder uno nuevo, el caso es que ese tipo nos vendió a la mayoría a la casa Phomos, Sombra abandonó y se fue por su cuenta, y otros tantos también...

-Y entonces decidiste matar a la noble esa de la que todo el mundo habla...-Dijo con un tono casi detectivesco...aunque no parece tener la animadversión o las ganas de cazarme que tenían todos al principio. Tal vez esté borracha.-De todas formas no pareces un asesino capaz de algo así, dicen que la dejaron horrible.-Dice con tono indiferente y apenado, y no le falta razón, y si hubiera visto como la dejó ese...ese monstruo no se hubiera contentado con decir eso.

-Yo no lo hice, lo hizo un hombre extraño que apareció de la nada, como en esos cuentos de la Ecclesia sobre los seguidores de los Poderes Ruinosos y los demonios.

-¿De verdad? Pues tenemos que cazarlo, cómo se hacía en los libros sobre los héroes, los santos y esos marines espaciales de los que se hablan en los cuentos.

Cierro los ojos y me intento relajar a la vez que asiento con la cabeza.

-Gracias chica, la verdad es que eres una mujer espectacular.-Digo mientras bebo el último trago de la petaca.

-No me llames chica.-Dice de forma animada meintras noto como me abraza y se acurruca en mí.-Me llamo Alexia, y la verdad es que me apetece ayudarte. Seguroq ue es divertido.

Alexia...Alexia...Repito en mi mente mientras me duermo sintiendo su calor y con lo que creo es una sonrisa bobalicona en la cara.


Alma dolorosa. (JMGB640)Editar

Dolor... Últimamente solo siento eso, un agudo y punzante dolor en mi pecho, solo el brandy aguado de "Entrada al infierno" es lo que suaviza el dolor, llevo meses buscando una cura, esta tos sangrienta no hace más que aumentar mi desesperación, ¿Emperador por qué no te apiadas de mí? ¿Por qué me haces sufrir? ¡¿Soy acaso un mártir?!

Nada fuera de eso, me tengo que guiar apoyándome en Martina mi amada espada sierra, esta enfermedad me tiene totalmente harto, necesito averiguar cosas, saldré de aquí, allá donde la luz no sea fuerte y los rumores extensos. 

Estos días se habla mucho de la muerte de la hija de un lord comerciante, quizá si averigüe algo logre obtener una cura.

Al salir del edificio noto como la luz me deja ciego durante unos segundos, al caminar si no llega a ser por martina no sé como andaría, vuelvo a toser, sangre como siempre, noto una presencia cercana, me giro pero no veo a nadie sospechoso, vuelvo a mirar hacia adelante un encapuchado me observa con sus ojos de sapo, su nariz aguileña y su cara arrugada.

-Tengo una cura para tu mal mercenario.

-¿Cuanto me va a costar?

-Solo necesito un favor, acompáñeme por favor, dentro, dentro, aquí nos oirán.

-Bien.

¿Es esta la señal que busco? ¡¿Alguien por fin me ayuda?! necesito respuestas, necesito curarme, de inmediato.  

Una vez dentro en una habitación oscura iluminada por velas de distintos colores, en  el fondo de esta había cuatro pedestales, un rojo, otro rosa, otro verde y otro azul, el hombre señalaba los pedestales, y me miró.

-Eres digno, tu enfermedad se curará metiendo tu mano en uno de los cuencos de uno de esos pedestales, piénsalo bien antes de hacerlo yo esperaré fuera.

-Está... bien...

El color verde nunca me ha gustado, así que no lo elegiré, el rosa es otro color que no me parece de mi gusto así que lo descartaré... ¿Rojo o Azul? Rojo... Azul... 

Me acerco cada vez más a los pedestales, junto a cada uno de ellos hay un espejo, me veo claramente, pero me doy cuenta de todo lo que me ha quitado esta enfermedad, necesito curarme no esperaré más. 

¡ROJO! 

Meto mi mano en el pedestal, noto un calor que pasa a convertirse en un ardor, los otros pedestales se han apagado, no sé porque razón pero me siento más fuerte, mucho más incluso que antes de que cayera enfermo, noto como la fuerza recorre todo mi cuerpo, he perdido la fatiga de la enfermedad. ¡Estoy curado! ¡Curado! 

Me miro al espejo y veo como mi semblante vuelve a ser fuerte, el calor recorre mi rostro y se posa en mi ojo izquierdo, siendo un fuerte ardor, grito de dolor, veo al espejo, de mi ojo sale humo y sangre, miro fijamente al espejo, mi ojo izquierdo pasó a ser de un color rojo como la sangre y la pupila paso a ser como la de una serpiente, me levanto. 

El anciano encapuchado está observando, sonríe de manera triunfal, me entrega un medallón extraño, me susurra al oído.

-Khorne está orgulloso de tu determinación, el te ha escuchado y te ha curado, ahora tienes que seguir cumpliendo con su voluntad... Como hacías antes...

-Entiendo...

Tras esto una gran explosión se escuchó recogí mi espada sierra, mi pistola y destrocé una manga de gabardina para tapar mi ojo, estaba curado, le debía mi lealtad a Khorne pero ese ojo debía ser oculto hasta que fuera necesario usarlo.

Al salir de aquel oscuro lugar veo como los mercenarios compiten entre ellos para cazar al asesino de la hija del noble, menuda nimiedad, pensé, ahora tenía el poder necesario para hacer muchas cosas, y eso sería justo lo que haría, el ruido y las explosiones tapaban mis pasos y el rugir de Martina, que de un golpe rápido acabe con un mercenario solitario que extrañamente tenía una pístola bólter, un día redondo, tras saquear su cadáver encontré varios cargadores de la pistola y un par de granadas.

Era el momento de iniciar la cacería, esos ilusos estarán tan centrados en cazar al fugitivo que podré acabar con ellos para honrar el trono de cráneos, nada me complace más, este primer cráneo va para su trono.

Sangre para el Dios de la sangre...

Otro servidor más de la fortuna caía ante mi acero, un francotirador estaba preparado para dar muerte a uno de sus rivales en la cacería, no tuvo tiempo, su sangre fue derramada en honor a Khorne, y su cabeza llevada ante su trono, es muy posible que los guardias lo encontraran días después, todo sería culpa del asesino de la princesa según las autoridades imperiales, nada mejor.

Preparo una trampa con los explosivos que poseía el francotirador y salgo del edificio, un grupo de cinco mercenarios me observa de manera inquietante.

-¿Sabes si Vipir sigue ahí arriba?

-Sí, me dijo que necesitaba vuestra ayuda, la de... todos.

-¡Gracias Camarada Mercenario!

Salí de allí caminando, no hubo necesidad de decir nada más, cuando estaba unas calles más allá el edificio explotó de gran manera, posiblemente no solo matando a mercenarios sino a civiles también.

Cráneos para el trono de cráneos...

Una hora después entré en una taberna plagada de mercenarios, rumores de toda clase y tipos llegaban sobre de que el fugitivo había escapado y había matado a varios mercenarios además de que había una cantidad baja de rumores de que ahora su paradero era desconocido.

Al sentarme junto a la barra el tabernero me preguntó que quería beber, le respondí que cerveza, me sirvió la asquerosidad más aguada de todo el maldito segmentum, a pesar de eso era mejor el agua de charca que eso, daba igual. El Tabernero me dijo al oído algo interesante, los mercenarios planeaban un golpe estrella sobre el sujeto, pero es muy posible que lo hagan en grupos de tres.

Agradecí al hombre pagando le y perdonándole la vida, no era su hora, aún...

Al salir de la taberna vi como tres mercenarios llegaron a un edificio abandonado, al subir a la segunda planta de este se dividieron, cada uno de ellos llevaba un mapa de la ciudad.  Ese era mi siguiente objetivo.

Aprovechando el silencio, saqué un cuchillo de combate y lo clavé en el cuello de uno de los mercenarios acabando con él de forma silenciosa, recogí el mapa y lo guardé. Entonces el ruido de pasos se hizo más patente.

-¿Grebor has localizado la zona Alfa 1? ¡Grebor! ¿Que demo...

No terminó la frase, lo derribé al suelo con una patada y lo eliminé con un disparo de la pistola bólter, el ruido hizo que el tercer  hombre viniera, al percatarse de mi presencia intentó disparar con mi pistola automática, antes de ello su brazo fue destrozado con uno de mis disparos, los gritos del hombre eran agónicos, clavé el cuchillo en su rodilla.

-¿Donde están el resto de mercenarios?

-No lo sé.

-No...

Giro el cuchillo y lo clavo más hasta llegar al hueso.

-¿DONDE?

-El mapa ¡El mapa! ¡Por el Emperador! están en el cuadrante Ganma ¡No me haga daño!

-Sangre para el Dios de la sangre.

Elimino al último mercenario del lugar, tras esto hice una marca del señor del trono de cráneos en la pared junto a cada cadáver. Era el momento de sembrar el miedo.

Episodio Dos: RevelacionesEditar

Llegando en busca de venganza (Horus112)Editar

Me despierto con un brutal dolor de cabeza, viendo como en mi regazo duerme Alexia con una expresión serena y tranquila en el rostro.

Por un momento me gustaría quedarme así para siempre, hasta que ella abre los ojos y se aparta casi de un brinco, haciando que me despierte totalmente.

-¡Un momento!-Dijo de forma bruta, terminando ya de despertarme, posiblemente destrozándome un tímpano.-Tu...yo....No habremos hehco nada¿Verdad?-Pregunta en un tono sincero que me parece casi absurdo.

Me río para mis adentros mientras me incorpor tranquilo, ignorando el dolor de cabeza.

-No te preocupes, solo hemos bebido mucho.-Digo tranquilamente mientras me acerco a ella y la mesa, recogiendo mi espada monofilo.

La miro tranquilo mientras coge su bolsa de viaje, además de su pistola y su daga de combate.

Sonrio levemente mientras voy a otra habitación, la que parecía ser la cocina, en busca de alimento.

La hora de la verdad (JMGB640)Editar

Horas después de la obtención de información me detuve en la zona resaltada en el mapa, en ella estaba un garito de mala muerte llamado vientos del ave azul. 

Al entrar en aquel lugar se respiraba una tensión y una serenidad extrañas el camarero me pregunta si quiero algo de comer, solo respondo que pagaré por un lugar para dormir, ese lugar de mala muerte estaba plagado de gente sospechosa, en sus ojos estaba claramente la traición, conspiración y las intrigas.

El camarero me guía por la segunda planta al entrar en la habitación en la cual a penas entraba la luz de una de las lunas del planeta vi como en la mano izquierda del hombre había una marca azulada. No era un camarero cualquiera. 

Cerré la puerta e inmovilicé al hombre con un golpe en el mentón, tras esto lo até a una de las camas y comencé a pedir información. 

-¿A Quien sirves? 

-A Alguien superior, a alguien que conoce todo. 

-Interesante, ¿Qué hacen los de tu culto aquí?

-Pronto... El sistema será nuestro...

-¿Quien os lidera? ¡Dime!

-Es una casa noble...

-¿Cual?

-¡¡GLORIA AL SEÑOR DEL CAMBIO!!

Inmediatamente un grupo de hombres armados asaltó la habitación, aproveché un par de granadas y las lancé sobre su posición tras disparar al informador, antes de que explotaran salté por la ventana cayendo sobre unos contenedores de basura cerrados, comencé a correr, ahora mi objetivo estaba en las altas esferas, si tenía que acabar con todos los nobles del planeta, lo haría con gusto.

Calaveras a Khorne... 

Dirigirme al distrito de los nobles no fue difícil, pero aunque me quedaba mucho para llegar a él, ya había rumores sobre la existencia del caos en el planeta, ya se habían efectuado filtraciones, y con ellas disturbios, las primeras mechas de la guerra civil planetaria se estaban encendiendo, el derramamiento de sangre solo beneficiaría a mi señor. Algo de lo que enorgullecerse.

Con los disturbios era fácil pasar entre distritos, cada paso me acercaba a mi objetivo: Los nobles y después de ellos tomaría la cúpula del planeta con sangre, con ira, con dolor, todo sea por gloria del Dios de la Sangre.

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