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33º de Zapadores Sanabrianos
| 33º de Zapadores Sanabrianos - copia
Los mejores ingenieros de combate a este lado del sector,
Detalles
Origen Sanabria.
Activo desde Finales del M41.
Tipo de especialización Ingenieros de combate, recuperación de maquinaria.
Oficial al mando Coronel Cecil Norden.
Armas Predilectas Ametralladora pesada.

Mundo de origenEditar

El 33º es originario de Sanabria, un mundo oceánico en el sub-sector Atria. A pesar de no ser un planeta acostumbrado a enviar fuerzas militares a la Guardia Imperial, durante la Guerra de Namether se vio obligado a aportar una importante contribución de treinta y cinco regimientos, la mayoría de ingenieros de combate. 

La gente de Sanabria es afable y estoica, y estos dos rasgos son característicos de los hombres y mujeres del 33º, quizá más que ningún otro regimiento sanabriano.

Equipo y entrenamientoEditar

El 33º de Zapadores Sanabrianos se especializa en recuperación de maquinaria, así como en las tareas propias de un ingeniero de combate. Es por esto que sus soldados llevan encima una gran cantidad de herramientas de reparación, así como otros elementos como cargas de demolición, cizallas, cortadores láser...

El equipo básico consiste en una armadura antifrag con casco, chaleco y rodilleras y una gran mochila de combate donde guardar las herramientas de reparación y los suministros básicos. El uniforme está diseñado para ser resistente y transpirable, así como ligeramente ignífugo, dado el carácter de las situaciones a las en las que los guardias del 33º se suelen ver envueltos. El arma estándar es el rifle láser modelo Sanabria M41, que se suministra con una sujección para bayoneta (un cuchillo monofilo de cuarenta centímetros, de suministro estándar) y un contador de munición/brújula incorporado en el propio rifle, en la parte superior de la carcasa. Además, también se les proporciona una pistola automática modelo Victoria II.

A los soldados del 33º también se les entrega un amplio elenco de equipo adicional, desde granadas de humo y de fragmentación hasta microcomunicadores y explosivos. A cada escuadra se le proporciona un Centaur para su transporte, así como un cortador láser -o más, en caso de que sea necesario-. Las mejoras y el equipo adicional del Centaur corren por cuenta de la escuadra, para adaptarse a sus necesidades.

En cuanto al entrenamiento, los guardias imperiales de este regimiento se someten a cinco meses de entrenamiento donde se les enseña todo lo que necesitan saber para desempeñar con eficiencia sus labores de ingenieros de combate y se les acondiciona física y mentalmente para el combate. Durante el período de entrenamiento los oficiales seleccionan y organizan a los soldados según sus aptitudes. 

AparienciaEditar

33º de Zapadores Sanabrianos

Soldado Hugo Ventrekk. Compañía C, tercer pelotón.

El uniforme del regimiento consiste en una armadura antifrag color arena y un uniforme de combate gris-azulado con bordes rojos. El número del regimiento se pinta en carmesí, y las marcas de unidad y personales en blanco.

A consecuencia de su función en combate, los integrantes del regimiento portan grandes cantidades de equipo con ellos, ya sea metido en sus mochilas de combate, colgando de éstas o en los cinturones de los soldados. Muchos soldados se atan portamuniciones a los muslos o las hombreras para dejar espacio libre en el cinturón para las herramientas, así como también son asiduos a colocar sujecciones en sus chalecos antifrag para las granadas, cuchillos o pistoleras. Es una práctica habitual el atar una célula térmica, un paquete de Iho u otros objetos pequeños al casco para tenerlos a mano y no ocupar espacio en otros lugares.

El símbolo del regimiento, un sencillo cráneo blanco, es representado en las armaduras y vehículos, así como en las armas o las herramientas con frecuencia, pues los guardias imperiales del 33º de Zapadores Sanabrianos están extremadamente orgullosos de su unidad.

Físicamente, los sanabrianos son robustos y poseen una gran fortaleza física. Suelen llevar el pelo -castaño o negro, raras veces rubio- corto y sin adornos, y no son especialmente aficionados a los tatuajes.

OrganizaciónEditar

Centaur 33º

Centaur pintado con camuflaje forestal y equipado con una pala buldózer y un foco.

El regimiento está formado por dos mil soldados aproximadamente, que se dividen en diez compañías de unos ciento ochenta soldados cada una. Cada compañía posee cinco pelotones de treinta y seis soldados, divididos en seis escuadras de seis hombres cada una. 

Cada escuadra posee un Centaur para su transporte y apoyo. Cada pelotón cuenta también con tres vehículos de apoyo Trojan para remolcar los vehículos imperiales recuperados u otra maquinaria de importancia, así como también para transportar suministros. 

En una escuadra hay un conductor, un artillero y cuatro ingenieros de combate, siendo uno de ellos el líder de la unidad. Las comunicaciones y el áuspex de la escuadra se encuentran en el Centaur, así como la ametralladora pesada que proporciona el apoyo al equipo. 

El regimiento carece de carros de combate y cuenta con poco armamento pesado antitanque, dada su función, por lo que requiere combatir junto a otra unidad con más potencia de fuego para un rendimiento óptimo. Aún así, el 33º ha demostrado su valía en combate en numerosas ocasiones incluso sin contar con apoyo pesado.

Tácticas y estrategiasEditar

Trojan 33º

Vehículo de recuperación y apoyo Trojan del 33º con camuflaje urbano.

Al ser un regimiento de ingenieros de combate y de recuperación de maquinaria, depende de otras unidades para el combate. El 33º funciona de maravilla con compañías de carros de combate o unidades de infantería mecanizada, y está preparado para el combate contra la infantería. 

No dudan en recurrir al juego sucio, y muchas de sus operaciones están dedicadas a demoler objetivos clave enemigos con el objetivo de minar su moral y eficiencia en combate. Tienden puentes con la misma facilidad con la que los destruyen, recuperan los vehículos imperiales dañados para llevarlos a un lugar seguro y repararlos y construyen estructuras defensivas o las arreglan, al igual que demolen los edificios enemigos. 

La primera línea de batalla no es desconocida para ellos -de hecho, en muchos casos es su teatro de operaciones-, y en más de una ocasión se han visto arrastrados al combate mano a mano y a la agobiante estrechez de las trincheras, así como al desquiciante combate urbano. Las bayonetas del regimiento siempre tienen alguna mancha de sangre, y las miras de sus fusiles láser nunca están escasas de objetivos.

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